sábado, 17 de agosto de 2013

Música

La música del día a día... de-gen-era-ción, fuera de los genes. Poco se acercan las voces actuales al repertorio coral clásico y a sus sinfonías, ya poco queda de aquel Mozart... el niño genio. De hecho es igual que en el Zen, se experimentan Satoris o chispazos de iluminación, como cuando la cumbia se vuelve zamba y éstas mezclan dos grupos. Estamos viviendo el Imperio Romano en su decadencia, allá por la época del despilfarro y la orgía de sentidos. Ya nada es igual...
Hoy escuchamos cantar en las tribunas a la droga y el sexo, ya sea tribuna de equipo de futbol o de espéctaculo, si se lo puede llamar así.
Y aquellos chispazos de iluminación son nomás que el encuentro enraizal de la música autoctona, más allá de los grandes movimientos de razas o incluyendolos. Incluso los mantras budistas son escuchandos como canción luego de repetir mil veces la misma palabra en un CD o repertorio. Poco natural.
Mientras meditamos podemos experimentar algo distinto, cuando el Zenista Practica Zazen su consciencia se expande y si no tiene un buen guía en su ser, si él no está preparado, puede que vuelva a los mismos automatismos, caso contrario su vida vera una gran valía porque no querrá volver a las viejas repeticiones sino valiéndose de una gran voluntad, lo que en el Zen se llama Bodaishin, Espíritu del Despertar, avanzará y mejorará su calidad de vida, más aún si el Maestro que posee le pone un buen bastón para caminar el camino.

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