En éste mundo de sociedades altruístas que hacen de su camino una línea directa hacia el consumismo y los deseos, por demás voluptuosos, es necesario mirar hacia abajo y ver en amplitud a todos los que necesitan ayuda, de la que no basta con la limosna tanto individual como social la que luego habrá de influir en lo que es la ayuda política o de los que nos gobiernan, tanto así como de sectas o creencias, culturales, religiosas, etc.
Por todo ésto es porque escribo, en que los pobres van a veces bien otras mal a sus trabajos luego de haberse sometido a condiciones indignas de trabajo... así las cosas no marchan.
Por ésta razón es que nos desesperamos y corremos en búsqueda del dinero para no caer en tal pesimismo social que consideramos a los de clase baja. Está bien que lo hagamos, ya que el fin último del trabajo es el bienestar común.
En definitiva se trata de una sola brecha cotidiana para todos, que no cesará hasta que veamos éste consumismo como algo que no nos hes propio sino quizás sí una utopía que realiza al hombre como un ser natural, en realización con la madre naturaleza.
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