miércoles, 17 de julio de 2013

Prólogo

Las sociedades de la Antiguedad han sucumbido innegablemente por el peso de su mal karma, ésto es porque los malos condicionamientos del cuerpos y Mente o Alma, es decir que el rechazo que sentíamos hacia el bien común origino un mal trato entre los seres humanos fuera de su consciencia y en conjunto, ya sea contra unos de un lado negro o contra otros de un lado blanco, sin importarles si hacían el bien o el mal, sólo alterados por celos o orgullo, por rabia o resentimiento... fuera de éste modo que sucumbió Egipto, Roma, Unión Sovietica y los Nazis, e incluso pequeñas razas suburbana contagiosas de patologías neuróticas que estaban en contra del bién común o la Unidad de Todos los Seres y Cosas del Reino del Dharma. Dado éste modelo es que inicio éste libro... "El dolor Búdico", el del Buda de la Misericordia y deja caer con su infrenable llanto una tempestad sobre la tierra, acabando con toda vida, tal como hace nuestra consciencia cuando no la escuchamos y acaba con nosotros mismos.
Espero que éstas palabras sirvan de aporte para las generaciones venideras.
Reverencias tocando el suelo con la frente en Daitaisampai a Honshin, Shoken y Daido, así como a los Sunims Chong Mu, Chong Dam y Chong Hiu y gracias especiales a mis padres Rodolfo Nucci y Lidia Caram ya de avanzadas edades, a todos ellos mi agradecimiento.

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